lunes, 21 de marzo de 2016

Viernes Santo

A mediados de 2015, Editorial Dunken publicó uno de mis relatos. Me parece que es el momento de compartirlo con todos ustedes






















sábado, 1 de agosto de 2015

Colores Invisibles + Walsh


http://www.mdzol.com/nota/608743-impregnados-de-maria-elena-walsh/




Impregnados de María Elena Walsh

"Colores invisibles + Walsh", un espectáculo con una estética relacionada con el culto a la vida y que "apunta a lo que somos".
Colores invisibles + Walsh. Una sumatoria cuyo resultado puede ser infinito, lo que, en todo caso, se puede comprobar esta noche a las 21.30 se presentará en el auditorio de la Biblioteca Belgrano (Tomba 54, Godoy Cruz).
Con Jorge Mezzabotta (guitarra y voz) a la cabeza, Fernando Fena Mezzabotta (guitarra y voz), Haku (piano) y Martín Miranda (persusión), Colores invisibles + Walsh “es por lo menos tres cosas”, nos dice Jorge.
“En primer lugar, el nombre del repertorio que estamos presentando; en segundo lugar, el nombre de una canción que yo escribí para mi hijo Fena y que forma parte de ese repertorio y, en tercer lugar, es un concepto y, ya me animo a decirlo sin tapujos, una estética”, nos explica Mezzabotta.



Pero, ¿a qué se refiere Mezzabotta cuando nos dice que se trata de una estética?
“Una estética relacionada con el culto a la vida. ¿Viste que a la gente, en las canciones, le gusta morir de amor? Esa historia de andar sufriendo el tormento del des-amor del otro y esas cosas, incluso sin posibilidad de elegir… Bueno, parece que a la gente le encanta eso. Y no es casual. Vivimos en una cultura atravesada por la idea de la muerte y el sufrimiento como necesarios para algo mejor. Nos parece que, mientras más sufrimos, más posibilidades tenemos de ser felices en algún futuro, siempre incierto. Colores Invisibles se vuelca hacia lo opuesto: hacia el culto de la vida aquí y ahora, basado en las elecciones que podemos hacer y que o nos hacen sentir felices o nos hacen evitar el dolor. En definitiva, que nos hacen sentir plenos: una plenitud que a veces puede ser una módica plenitud (como dice la canción) y, otras veces, una plenitud plena. Pero siempre sobre la base de nuestras elecciones. Apunta a lo que somos y yo no creo que seamos algo doloroso, aunque a veces haya cosas que nos duelan”, detalla Mezzabotta.
El repertorio del espectáculo que se presenta esta noche está compuesto por canciones de Mezzabotta y de autores extranjeros, además de un set especial con canciones de María Elena Walsh reversionadas para la ocasión y que, lo podemos asegurar, suenan muy bien.
Justamente por esta última parte del repertorio es que al nombre de Colores invisibles se le añadió el de la gran cantautora argentina. Y es que la historia de este espectáculo se cruza con la de María Elena Walsh.
“En noviembre de 2010, nosotros estrenábamos un repertorio bajo el nombre deCanciones en El Reino del Revés. Se trataba, claramente, de todas canciones de María Elena. Alcanzamos a presentarlo un par de veces porque, dos meses después, la Walsh se murió. Ahí yo detuve todo. Fue el momento en que con elFena empezamos a pensar en la propuesta de Colores Invisibles. Sin embargo, a pesar de meternos con otras canciones, siempre hicimos en todo repertorio por lo menos una canción de ella”, rememora Mezzabotta, y agrega: “Este año, cuando pensé en Colores Invisiblesentendí que dentro de nosotros la Walsh está siempre presente, hasta diría que estamos impregnados en ella, y entendí que sus canciones son “colores invisibles”. Creo que la Walsh es vital, es una esencia y, últimamente, es muy necesaria; incluso, te diría que es urgente”.
Colores invisibles + Walsh, impregnados para impregnarnos.

Colores Invisibles + Walsh

El 30 de mayo presentamos Colores invisibles + Walsh en el Auditorio de la Mediateca Belgrano en Godoy Cruz. Un placer inmenso.
Gracias a todos los que nos acompañaron.

http://www.mdzol.com/nota/608743-impregnados-de-maria-elena-walsh/


 Haku, Fena, Jorge y Martín

 Con Carmen Toriano
Con Néstor Castro y Gabriela Fernández Marfil 

Besos (*)

Quien no fue mujer          
ni trabajador          
piensa que el de ayer          
fue un tiempo mejor.             
María Elena Walsh              

1
Sé que las cosas que voy a decir podrán causarles cierta incomodidad. Y les aseguro que más de uno de ustedes me agradecerá que los ponga a salvo en mi silencio.
“De religión y de política es mejor no hablar”, dicen los amigos y, de esta manera, mantienen una relación maravillosa: las saliditas a caminar, los paseos en vacaciones, las comiditas en familia. Terminan hablando de todo; excepto de política y de religión (y de su propia vida personal, claro está). Entonces, ¿de qué hablan? ¡De los demás! “Pero, ¡qué gorda está esa chica!”; “Ah, sí, ¡y qué mal le queda el novio a ese otro!”, “¡Shhh!, ¡no digás nada sobre eso que mi niño todavía no se duerme!”, y así, la interminable comidilla que mantiene esa amistad en la que no es posible hablar ni de política ni de religión. Pero, como la política y la religión se entremeten en todos los aspectos de la vida de las personas, entonces no es posible hablar de nada. “¿De nada?”. “¡Bueno, sí, de cosas lindas!”. “¡Ah!”.
2
Este verano, mis amigos uruguayos hicieron una vaquita y me invitaron a pasar unos días en Montevideo. En este enunciado les dejo muy claras dos cosas: primero, mis amigos uruguayos son muy generosos conmigo; segundo, no todos andamos vacacionando y gastando dinero por ahí y estamos tan bien como dijo la Presidente de los argentinos en sus discursos de temporada estival.
En fin, de todas las imágenes mentales que traje de Montevideo quiero compartir con ustedes esta:
Una tarde / La playa / Dos chicas / Beso apasionado / Gente en alrededores / Gente mira a las chicas / Cada quien sigue con lo suyo /.
¿Que las chicas fueron tratadas con indiferencia? Creo que no. La mayoría de los que presenciamos la escena miramos con cierta complicidad (fue imposible no mirarlas) y seguimos camino. Algo así como vivir y dejar vivir. ¿Que para algunos el beso fue escandaloso? ¡Seguramente, mi amigo!; pero le puedo asegurar también que no lo fue para la mayoría.
Yo me quedé pensando que después de aquel beso de Marilina en Puerto Pollensa ningún otro beso fue descarado. Podemos poner otros adjetivos al beso de las chicas en la playa, pero ya no creo que pueda ser el de “descarado”. Y es que en materia de derechos sociales tenemos que aceptar que ese país vecino y el nuestro han avanzado, un poco, sí, pero han avanzado.
Ahora bien, se equivoca aquel que piensa que esos avances se han producido por la buena voluntad de los gobernantes: en Argentina, las militantes del Partido Socialista y las Anarquistas de comienzo del siglo XX luchaban a favor del sufragio femenino. ¿Que fue reconocido en el mientras tanto de un gobierno peronista? Sí. Pero el sufragio femenino era inevitable. ¡Y qué mejor que aprovechar la movida, reconocer el derecho y pasar a la historia en un billete de cien pesos! Bien, es excelente y es cierto. No menos cierto que la dura pelea de muchísimas mujeres persiguiendo la igualdad de derechos.
En este siglo, el matrimonio igualitario y la ley de identidad de género. Muchos hombres y mujeres siempre insistiendo en la igualdad de derechos. Pienso en los cantantes que se jugaron por esa igualdad: la Walsh, Miguel Abuelo, Federico Moura, Eladia, Marilina, Celeste, Sandra… Ninguno de ellos bancado por ningún poder político que yo sepa, apostaron a una ética-estética sobre el escenario, arriesgando (y perdiendo, muchas veces) el dinero de sus bolsillos, mientras otros cantantes, prendidos a la teta del poder político se acicalaban y, cómodamente, cantaban y siguen cantando canciones que a nadie incomodan, entre ellas, por supuesto, el Himno, esa canción en la que todos podemos ponernos de acuerdo, tal vez.
¿Hubo voluntad política para sancionar esas leyes en Argentina? Sí, Cristina tuvo fuerza, antes de tropezar y caer a tomar matecitos con Bergoglio en el Vaticano y así detener todo (cuestiones diplomáticas, dicen los que -no- saben cómo justificarla). Hubo voluntad, pero hay que señalar que estas leyes fueron muy resistidas entre los mismos políticos incluso del peronismo, algunos de los cuales hoy siguen pregonando que quieren familia con mamá y papá. Se quedaron en el tiempo y pretenden ser el futuro… Hummmmmm, ponele.
Mi paseo por la playa montevideana se termina. Pero creo que no dejaré de pensar en esto hasta escribirlo.

3
Mismo verano / Quince días después / Ciudad de Mendoza / Mesitas de una heladería en la vereda / Dos chicas / Beso apasionado / En la mesa contigua, papá y mamá distraen a sus niños y hacen que miren hacia otro lado.
Mirar hacia otro lado. ¿Hacia dónde?
Al mendocino le gusta mirar hacia las tradiciones. Papá y mamá prefieren que los niños miren el book vendimial a que se acerquen a un gesto de cariño que no está dentro de lo que para ellos es lo correcto. Claramente, es un asunto cultural y esa cultura está atravesada en Mendoza, como en casi todas las provincias argentinas, por la Iglesia Católica (ya sé, amigo, de religión tampoco se puede hablar, pero trate de seguirme en mi razonamiento y después demuéstreme que estoy equivocado).
Además del dinero que el Gobierno Nacional destina para el sostenimiento de ese culto, el Gobierno Provincial destina la mayor parte del presupuesto de Cultura para la Fiesta de la Vendimia: una fiesta católica disfrazada de fiesta popular. Imagínese: lo que llaman “Bendición de los Frutos” habilita a una virgen (¡?) y a un par de curas durante un buen tiempo para hacerles saber a los mendocinos que sin esa bendición todo corre peligro. Ni hablar del Acto Central y los demás actos menores en los que una virgen es el elemento mágico que resuelve el conflicto que mediocremente esbozan los guiones vendimiales. Porque ningún guión vendimial va a poner sobre el tapete el menosprecio que los gobernantes tienen por los trabajadores, ningún guión vendimial va a criticar la mamarrachada cultural a base de bachateros importados. ¿Que eso convoca gente? Sí, mi amigo, en eso estoy totalmente de acuerdo con usté; miles y miles de moscas no pueden equivocarse: la caca es deliciosa.
Después de la gran fiesta, la sociedad mendocina habilita a esa “otra gente” para una Vendimia para Todos (pero, si esta es para todos entonces, ¿la anterior para quién era?) y los mendocinos se vuelven “gays friendly” por una noche y sólo dentro de un salón de fiestas. Eso sí, cuando las chicas se besan en la heladería, ¡minga, de gay friendly! Hay que hacer lo que hay que hacer y, si no les gusta, ¡que se vayan a vivir a la isla de Quarracino!, porque la democracia es el Gobierno de la mayoría, ¿no? (¿!).
Al mendocino le gusta mirar hacia las tradiciones, hacia lo que no cambia, eso que se resiste a ser modificado; eso que, al final de cuentas, atrasa. Mientras tanto, entre las minorías avasalladas, los individuos se rehacen y trabajan incansablemente por una sociedad verdaderamente inclusiva. Son pocos, lo sé, amigo. Algunos son artistas que no convocan a un público masivo aunque pongan todo de sí. Pero, le aseguro, amigo, valen la pena, siempre tienen algo para decir que merece ser oído.
(*) Publicado en http://www.mdzol.com/opinion/597972-besos/

sábado, 13 de septiembre de 2014

COLORES INVISIBLES

El sábado 26 de agosto presentamos Colores Invisibles en el Auditorio de la Biblioteca Belgrano de G. C., en el marco de la Semana de las Letras, Homenaje a Julio Cortázar.

Este trabajo que pensamos alguna vez con Fernando Mezzabotta se concretó (una vez más) con Fernando, Martín Miranda, Carlos “Pino” Graña y yo haciendo música y Silvana Díaz Coppoletta y Roxana Lobarbo proyectando sus fotografías sobre nosotros.
Fernando Mezzabotta
Carlos Pino Graña
Martín Miranda


No tengo muchas más palabras para hablar sobre esto. Sólo agradecer a quienes nos acompañaron. 

Esperamos poder presentarlo de nuevo en un futuro no muy lejano.

Gracias.
J.

(Tuvimos la suerte de que Roxana Lobarbo detuviese el tiempo en estas fotografías –y en muchas otras más-. Gracias, Ro.)






sábado, 14 de diciembre de 2013

COLORES INVISIBLES






El 16 de noviembre se presentó en el Museo Municipal de Arte Moderno de Mendoza Colores Invisibles, una galería de canciones y fotografía. Una muestra efímera y fugaz: sólo expuesta en tiempo presente.


En Colores Invisibles, Jorge Mezzabotta y Fena Mezzabotta se mueven entre canciones que cada uno escuchó en su niñez y en su adolescencia y canciones nuevas, que han escrito y arreglado para cantar juntos. 

Pintan un paisaje sonoro intimista que invita a desatar los sentidos para escuchar qué se dice en una época en la que pareciera que las relaciones humanas son superficiales, que la escucha escasea y que cualquier acuerdo generacional es dificultoso. 

A los cantantes se suma la fotógrafa Silvana Diaz Coppoletta para producir y proyectar una serie de fotografías que acompañan a algunas canciones e invitan al espectador a reflejar sus propias imágenes mentales en el momento en que la pantalla queda en blanco. 


Las canciones se presentan casi desnudas en una guitarra y dos voces, desnudo que acompaña también la fotografía. Los intérpretes son capaces de transitar con comodidad entre las letras y melodías de Cazuza, Marina Lima, Herbert Viana, Miguel Abuelo, Charly García, Marilina Ross, María Elena Walsh y del propio J. Mezzabotta (entre otros autores) con la complicidad de Martín Miranda en percusión y Claudio Molina en violín.



                 Foto by Roxana Lobarbo y Diego Lija  

jueves, 11 de octubre de 2012